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Resultados del estudio “COVID-19: Una mirada sobre su impacto en la comunidad educativa panameña”

Antes de la llegada de la pandemia del COVID-19 el sistema educativo panameño mostraba síntomas sobre la deficiencia de sus procesos educativos, la baja capacitación del personal docente y los bajos incentivos por mejorar su idoneidad. Como consecuencia, la fatiga que se producía para el desempeño de los educadores terminaba transformándose en el abandono del ámbito educativo laboral y, por supuesto, esto influía en la deserción escolar dado que los educandos no recibían los estímulos indicados que lo ubicaran en el centro del universo educativo.


Ya lo indicaban reconocidas pruebas sobre la calidad educativa como PISA (2019/2020) y SERCE, mostrando resultados preocupantes: Panamá ocupaba el cuarto lugar antes del último en la región de Latinoamérica.





En este contexto, la pandemia del COVID-19 no ha sido más que un aditivo para acentuar lo que ya se estaba gestando. Si bien el informe de UNESCO que se publicara en diciembre de 2022 sobre cómo las escuelas panameñas intentaron dar respuesta a la pandemia, las prácticas de las estrategias que allí se mencionan no han cambiado las conductas de los actores principales: el Estado, los docentes y las familias.


Hacia mediados de este año, el “III informe de Calidad de Vida relativo a la educación” de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIA) manifestó que Panamá tiene grandes retos en materia de educación. Entre ellos se destaca la necesidad de mejorar la infraestructura, ampliar la cobertura educativa y profundizar la calidad del aprendizaje, así como también, la urgencia de acortar las brechas que genera la condiciones de pobreza y que quedan a la luz en la aparición de nuevas tecnologías, haciendo muy difícil en estas condiciones el acceso a estos instrumentos.


¿Qué mirar antes, durante y después de la pandemia?


El informe “COVID-19: Una mirada sobre su impacto en la comunidad educativa panameña”, que produce el Instituto Latinoamericano para la Paz y la Ciudadanía (ILAPyC) liderado por Patricia Pérez, dentro de su programa “Monitor Social de Panamá” dirigido por Doña Judy Meana, y con la colaboración del Magisterio Panameño Unido (MPU) que coordina la Profesora Aminta Rudas, pone de manifiesto las nuevas realidades en las que los profesionales de la educación están inmersos y deben enfrentarse a diario.


164 docentes provenientes de 8 provincias y 3 comarcas panameñas, pertenecientes al ámbito público en su mayoría y de todos los niveles, han participado de esta exploración. Teniendo en cuenta que según datos de MEDUCA del año 2021 se cuenta con un universo de 62000 educadores a nivel nacional, estamos en condiciones de afirmar que 1 de cada 378 docentes participaron de esta iniciativa.




Entre los resultados podemos destacar que cerca del 60% de los docentes reconoce que como resultado de la pandemia, hay más alumnos por aula en peores condiciones de infraestructura. También, un gran número de educadores reconoce que visualiza más violencia en el ámbito educativo y un agravamiento en la relación entre estudiantes.


Estos docentes a su vez manifiestan que se observan cambios en las conductas individuales de los alumnos como problemas emocionales, agresividad y poco interés en el estudio y por aprender. Muchos estudiantes sufren de ansiedad, lo que los lleva a estar inquietos y violentos. En lo que refiere a las familias y su relacionamiento con el ámbito educativo destacan el alto impacto que tiene la falta de recursos económicos de las familias, que se manifiesta en mala nutrición y escasez de materiales didácticos entre otros.

Respecto a las condiciones de trabajo, casi el 60% de los docentes encuestados coinciden en que en aspectos como la salud física, mental, la infraestructura, dejando en claro que no hay presupuesto para las enormes necesidades de los colegios en recursos didácticos, materiales, adecuada refrigeración y herramientas tecnológicas, solo por mencionar algunos de los aspectos que destacan los educadores.


Son más los datos que se revelan en esta investigación que demuestran y ponen de manifiesto que la pandemia del COVID-19 aceleró la crisis educativa que atraviesa el pueblo panameño desde hace años. Puedes acceder al informe ejecutivo, haciendo clic aquí o al informe completo aquí.


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