GAR2022 | Nuestro mundo en peligro: “Transformar la gobernanza para un futuro resiliente”

La Oficina de Naciones Unidas para la Gestión de Riesgo de Desastres publicó el Informe de Evaluación Global sobre la Reducción de Riesgo de Desastres (GAR2022, por sus siglas en inglés), un reporte que explora como las estructuras están evolucionando para abordar mejor el riesgo sistémico. El informe muestra cómo los sistemas de gobernanza pueden evolucionar para reflejar el valor interconectado de las personas, el planeta y la prosperidad. En esta nota te compartimos los datos destacados.


De acuerdo a lo que señalan, luego de la pandemia por COVID-19 y en presencia de la década más calurosa registrada existe un impulso reciente para cambiar la forma en que la comunidad mundial gestiona el riesgo y que frente a los compromisos de aumentar la resiliencia, las desiciones sociales, políticas y económicas están haciendo lo contrario. Los efectos de los desastres se extienden cada vez más en un mundo interconectado y abarrotado. Los ecosistemas y las biósferas están en riesgo de colapsar. En este marco, el GAR2022 destaca:


  • La emergencia climática y los efectos sistémicos de la pandemia apuntan a la nueva realidad

  • Comprender y reducir el riesgo en un mundo de incertidumbre es fundamental para lograr el desarrollo sostenible

  • La mejor defensa frente a futuros impactos consistentes es transformar hoy los sistemas y aumentar la resiliencia abordando el cambio climático y reduciendo la vulnerabilidad, el grado de exposición y la desigualdad que impulsan los desastres.


Este informe presenta además como caso de estudio la pandemia del COVID-19 en relación con el riesgo sistémico. En este marco, señalan que es necesario recalibrar los sistemas para un futuro resiliente ya que a pesar de las advertencias y los datos que indicaban que una pandemia estaba a punto de producirse, la visión cortoplacista llevó a que la preparación fuera inadecuada. También señalan que la evaluación de las medidas de preparación se centró en la capacidad de los sistemas de salud y no en la coordinación y el liderazgo y que ha puesto de manifiesto que es necesario mejorar la comunicación en el riesgo ya que la desinformación y las campañas antivacunas redujeron la confianza en las medidas de salud pública pero a su vez hubo muchos comunicadores científicos eficaces y colaboraciones exitosas centradas en comunidades específicas.





Según señalan en el GAR2022, el desafío está puesto en que la Reducción del Riesgo debe ser el núcleo de medidas para acelerar la acción contra el cambio climático y así alcanzar los ODS, debido a que la actividad humana está creando riesgos mayores y más peligrosos. Si esta tendencia se mantiene el número anual de desastres del mundo puede pasar de unos 400 en 2015 a 560 en 2030, lo que supone un aumento del 40% previsto en el Marco de Sendai.


El promedio anual de pérdidas económicas por desastres se han duplicado en las últimas tres décadas. De un promedio de 70 mil millones de dólares en los 90, pasó a 170 mil millones en 2010. Según señalan, las políticas y acciones podrían invertir esta tendencia solo si se comprende mejor el riesgo sistémico y se acelera la adopción de medidas para reducir el riesgo. Si bien el riesgo sistémico no puede eliminarse por completo, puede reducirse y abordarse con mayor eficiencia, señalan.


Como acciones clave, señalan que los sistemas de gobernanza deben evolucionar rápidamente y reconocer los desafíos que se plantean en la economía, el medio ambiente y la igualdad. Para esto se propone, entre otras cosas:

  • Reformar los sistemas financieros para que incluyan los costos reales del riesgo y reformar los sistemas de inversión y de seguros para incentivar la reducción de riesgo

  • Adaptar la planificación fiscal nacional y la financiación del riesgo para considerar el riesgo y la incertidumbre

  • Reconocer el papel de las percepciones del riesgo y los sesgos de las personas con el fin de reducir la brecha entre las intenciones y las acciones

  • Reconocer el valor del análisis del riesgo como herramienta pero no como panacea.

  • Adoptar un nuevo lenguaje del riesgo que abarque múltiples amenazas

  • Intensificar la participación, la transparencia y el diálogo ciudadano en la toma de decisiones sobre riesgos para acelerar el aprendizaje e introducir los ajustes necesarios

  • Potenciar la gestión de riesgos a múltiples escalas.


Si quieres saber más sobre el GAR2022 o descargarte el informe completo, puedes ingresar aquí.


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